Dulce cactus muerto. Maestro del desierto.
Ignoro tus secretos de alquimia vegetal y sed. De espinas erizadas y relámpagos florales.
Pero aún así, voy a besarte. Con labios de carbón al rojo y mente colectiva. Voy a susurrarte palabras mágicas. Devolverte la vida con mi aliento.
Hacerte cantar de nuevo.
Gracias!
